CENTRO DE POSTGRADO PARA LA UNIVERSIDAD DE BEIRA INTERIOR-UBI

Área  de proyectos arquitectónicos Universidad de Valladolid 2014

En la vertiente sudeste de la "Serra da Estrela", en el interior de Portugal, se sitúa la ciudad de Covilha, desde donde se domina visualmente la vasta llanuera de Cova da Beira, hasta su frontera con España. Su particular topografía será clave para comprender la forma y estrategia del desarrollo del proyecto.  

Partiendo de un análisis formal y sensorial del "lugar" donde vamos a trabajar, en esta ocasión tuvimos la oportunidad de viajar a Portugal, ese país de luz única y que yo especialmente tanto quiero. En primer lugar, si atendemos la atmósfera que rodea el entorno, rápidamente comprendemos que el proyecto a de nacer y extenderse entre los muros y árboles que allí habitan, por lo que tomaremos como estrategia, la incorporación  de los elementos naturales y artificiales que conforman el lugar en nuestra idea, manteniendo en su totalidad los bancales de piedra natural que organizan el terreno así como los árboles que allí se erigen.

Observamos que el terreno amabiliza su pendiente mediante la creación de bancales construidos en mamposteria y que de manera escalonada originan tres grandes planos de intervención. Los muros emergen como elementos lineales masivos que se integrarán en un nuevo ritmo creado entre nuevos límites y los ya existentes.

Si a su vez, analizamos la influencia del conjunto de árboles que se encuentran distribuidos entre estas tres plataformas y su entorno, y hacemos uso de la abstracción como método de conocimiento formal, podemos extender su percepción  frontal para la configuración estructural del edificio (ver  especialmente alzado) la cual derivará en planta la creación de una malla donde si irán sucediendo los diferentes límites que configurarán el proyecto en su totalidad.

 

Debido al trazado sinuoso y continuo de los muros existentes, el diseño de nuestros nuevos límites estará regido según geometrías lineales rectilíneas que enfatizen el movimiento serpenteante de los bancales actuales. 

 El programa que acoge el edificio se divide en tres plantas variando en sentido ascendente hacia un ámbito más privado. De esta manera, en la primera planta se situarían acceso principal, cafeteria, área de exposiciones y biblioteca, en la segunda planta aulas y salas de trabajo en equipo y por último la tercera planta albergaría despachos, salas de reuniones y aulas relacionadas con los determinados departamentos; las plantas cuentan individualmente con un área de servicios, instalaciones y comunicación vertical, ubicada tras el muro de mampostería correspondiente a cada nivel al que accedemos mediante la perforación puntual de la sillería. 

En este edificio, la materialidad de las nuevas construcciones toman un especial valor, pues han de poseer su propio carácter contemporáneo y estético dentro de un equilibrio con los elementos ya existentes. Para ello se decide, que el cerramiento y primer límite más próximo al muro, sea construído en vidrio y se vaya quebrando progesivamente enfatizando la continuidad formal y material que constituye la pared de mampostería.

Interiormente y en ese mismo orden, planteamos una división modular y funcional revestida en madera y que alberga una primera línea estructural de apoyo, almacenamiento e instalaciones; este elemento será el encargado de separar y organizar el espacio, posibilitando el acceso a las salas y creando con su trazado un corredor de comunicación continuo entre el cerramiento de vidrio y el mismo; además deslizando sobre este objeto una serie de paneles correderos podremos individualizar o conectar los espacios. 

 

Constructivamente, el proyecto hace uso del hormigón prefabricado en estructura y fachada; presente en pilares de 10x30cm y forjado PI 120x35cm.  Cabe destacar que sobre los pilares prefabricados apoyaría una viga de hormigón in-situ 10x 35. En fachada el hormigón prefabricado se presenta en modo de celosía prefabricada de 10x10cm sujeta mediante perfiles metálicos (L) a la estructura resistente.

La cubierta se trata de un modelo tipo plano con capa de protección de canto rodado; consta por tanto, de capa de compresión, hormigón de pendiente, lámina impermeable, aislamiento térmico y la correspondiente capa de protección.

El mobiliario de distribución está construido con estructura de perfileria metálica, aislamiento térmico y acústico en el interior y acabado en madera laminada; Perpendicular a este elemento nacen paneles correderos de madera encargados de la división y partición del espacio; Estos paneles son comercializados por diferentes marcas, los cuales ya integran los aislamientos necesarios para el correcto funcionamiento de las salas. 

El mueble continuo y distribuidor constituye así un límite que es, al mismo tiempo, separador, estructura y servicio; una pieza permeable que se deja penetrar creando un espacio totalmente flexible y adaptable donde el usuario decide cómo  y cuando se definen los diferentes espacios; un edificio en el que se entrelazan los recorridos y dónde el programa se constituye sin perímetros fijos en el que las salas pueden funcionar de forma autónoma, o integrarse en un todo donde poder experimentar la arquitectura como un proceso vivo y versátil, donde el edificio es tratado como una pieza de arte donde el visitante interviene en su propia creación.